El rescate y retención de varias especies de fauna silvestre en Orellana, entre ellas un puma juvenil, un guacamayo escarlata y una hembra juvenil de mono araña en peligro crítico, vuelve a poner en evidencia una práctica que todavía se normaliza: mantener animales silvestres en viviendas, negocios o espacios turísticos como si fueran mascotas.
En Dayuma, una alerta ciudadana permitió la retención de un puma macho juvenil (Puma concolor) que habría escapado de un cautiverio ilegal. En Loreto, autoridades ambientales intervinieron en un establecimiento turístico donde permanecía un guacamayo escarlata (Ara macao) que habría sido utilizado como atractivo durante varios años y cuyas plumas de vuelo eran cortadas para impedir que escapara. En Joya de los Sachas, ocho guatusas del oriente o guatusas negras (Dasyprocta fuliginosa) fueron encontradas dentro de una vivienda. En el mismo cantón, se retuvo un guacamayo frenticastaño (Ara severus) que fue traslado a un centro de manejo de fauna silvestre para seguir el protocolo de evaluación veterinaria.
A estos casos se suman otras intervenciones realizadas por la Unidad Nacional de Investigación de Delitos Contra el Ambiente y Naturaleza (UNIDCAN), en los cantones Loreto, Francisco de Orellana y Joya de los Sachas, donde se rescató una boa matacaballo (Boa constrictor), un perezoso de dos dedos (Choloepus didactylus), un autillo tropical (Megascops choliba); mientras que en Dayuma se retuvo una hembra juvenil de mono araña (Ateles belzebuth).
Este último caso resulta especialmente preocupante pues el mono araña está catalogado en peligro crítico según la Lista Roja de Mamíferos del Ecuador. Los animales rescatados fueron trasladados a centros de manejo y conservación para recibir valoración veterinaria.
Aunque las circunstancias son distintas, todos estos casos muestran una misma realidad: el mascotismo es una de las formas que puede asumir el tráfico de vida silvestre.
Un animal silvestre no se convierte en doméstico por convivir con las personas. Conserva necesidades de alimentación, territorio, movilidad y comportamiento propias de su especie. Mantenerlo en cautiverio puede provocar estrés, lesiones, alteraciones de conducta y reducir sus posibilidades de regresar posteriormente a la naturaleza.
Además, para que un animal silvestre llegue a una casa, finca, negocio o establecimiento turístico, muchas veces existe previamente una cadena de captura, transporte, intercambio o comercialización.
Por ello, el problema no termina en quien mantiene al animal. La demanda de fauna para mascotas, fotografías, exhibición o entretenimiento crea incentivos para continuar extrayendo individuos de sus ecosistemas.
La campaña nacional “Alto al Tráfico de Vida Silvestre” busca precisamente visibilizar estas prácticas y promover un cambio en nuestra relación con la fauna: admirar a un animal silvestre no significa poseerlo.
Tampoco significa utilizarlo como decoración, atractivo turístico o contenido para redes sociales. En el caso del guacamayo rescatado en Loreto, permitir que camine libremente dentro de un establecimiento no significaba que fuera libre si se le impedía volar.
Diego Naranjo, Responsable de Vida Silvestre del MAE Orellana – Distrito Zonal 8, destaca que “estos operativos son parte de una serie de acciones que realiza el Ministerio del Ambiente como parte de la campaña en la que venimos trabajando, con distintos actores, para prevenir estos delitos y que la ciudadanía conozca los impactos de estos delitos que atentan con nuestra biodiversidad amazónica”.
Los casos registrados recientemente en Orellana muestran que el tráfico de vida silvestre no ocurre únicamente en grandes redes comerciales. Por eso, prevenir la captura y reducir la demanda resulta más efectivo que intentar reparar posteriormente los daños provocados por el cautiverio.
La tenencia y el comercio ilegal de fauna silvestre están tipificados en el artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal. Ante casos de captura, tenencia, comercialización o tráfico, la ciudadanía puede alertar a las autoridades a través del ECU 911.