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Nacionalidad Kichwa

La nacionalidad Kichwa de la región Amazónica es el grupo indígena más numeroso de esta región de Ecuador. Sus comunidades están asentadas en las riberas norte y sur del río Napo, distribuyéndose principalmente en las provincias de Napo, Orellana, Sucumbíos y Pastaza, y extendiéndose incluso hacia zonas de Perú y Colombia. Su lengua, el runa shimi, comparte raíces con el Kichwa de la Sierra, pero presenta variaciones dialectales específicas de la región amazónica, como las habladas en Bobonaza, Tena y Limoncocha.

A lo largo de los años, los Kichwa de la Amazonía han enfrentado múltiples retos relacionados con la defensa de su territorio, la búsqueda de reconocimiento legal y la preservación de su identidad cultural frente a la influencia de la sociedad mestiza y las presiones externas, como la expansión petrolera.

Orígenes de los Kichwa amazónicos

Existen tres teorías principales sobre el origen de los Kichwa amazónicos:

Origen preinca: los pueblos amazónicos mantenían relaciones comerciales y culturales con grupos indígenas del Perú, utilizando el Kichwa como lengua de intercambio.

Ascendencia inca: su origen se atribuye a la expansión inca hacia la región amazónica, lo que llevó al establecimiento de población en este territorio.

Migración colonial: durante la época colonial, desplazamientos de poblaciones Kichwa desde los Andes hacia la Amazonía fueron fomentados por la influencia de misioneros jesuitas, quienes difundieron el runa shimi como lengua común.

Distribución territorial y características culturales

Los Kichwa de la Amazonía están organizados en dos pueblos principales: el Napo-Kichwa y el Canelo-Kichwa.

Napo-Kichwa: Asentados en las provincias de Napo, Orellana y Sucumbíos, abarcan comunidades en Tena, Archidona, y zonas ribereñas del Napo y otros ríos importantes.

Canelo-Kichwa: Localizados en Pastaza, principalmente en el área de Puyo y otras zonas cercanas a los ríos Bobonaza, Curaray y Villano.

Estas comunidades practican actividades tradicionales como la caza, pesca, recolección y agricultura. Las zonas ribereñas se caracterizan por un mayor uso de chacras con cultivos diversos y, en algunos casos, cría de ganado.

Relación con el Parque Nacional Yasuní (PNY)

Dentro del Parque Nacional Yasuní (PNY), varias comunidades Kichwa tienen territorios y han firmado convenios con el Ministerio del Ambiente para garantizar el uso sostenible de los recursos naturales sin afectar el ecosistema. Estas comunidades incluyen Mandaripanga, Pompeya, Río Indillama, Nueva Providencia, Añangu, Sani Isla, San Roque y Puerto Miranda.

 

El modelo organizativo de estas comunidades varía: mientras algunas forman comunas, otras, con menos de 50 familias, se organizan como centros Kichwa. Los acuerdos de manejo sostenible buscan equilibrar las prácticas tradicionales de caza y pesca con la conservación de la biodiversidad en el PNY.

Presiones territoriales y desafíos actuales

Los Kichwa amazónicos han enfrentado históricamente una falta de reconocimiento completo de sus territorios. Aunque en 1992, tras la Gran Marcha por la Vida, se les otorgaron 1.115.000 hectáreas, aún queda pendiente la legalización de aproximadamente 1.569.000 hectáreas adicionales en Napo, Sucumbíos y Pastaza.

El aumento poblacional y la escasez de tierras disponibles para nuevas familias han generado demandas para parcelar las tierras comunales, lo que podría fragmentar el tejido social y cultural de las comunidades. Además, la presencia de industrias extractivas, como la petrolera, ha alterado el equilibrio ambiental y social en muchos sectores.

Identidad y reconfiguración étnica

En años recientes, los Kichwa han trabajado para reconfigurar su identidad étnica y cultural, buscando trascender diferencias tribales y consolidarse como un pueblo unido. Este proceso ha sido clave para mejorar su capacidad de autodeterminación y para negociar mejores condiciones con la sociedad mestiza y el Estado ecuatoriano.

A pesar de los desafíos, los Kichwa de la Amazonía han mostrado resiliencia en la preservación de sus tradiciones y en la defensa de su territorio. Su capacidad para adaptarse y articularse en torno a una identidad colectiva les permite mantener un papel central en la diversidad cultural y ecológica de la región Amazónica.