Como parte de las acciones permanentes para prevenir y combatir el delito de tráfico y comercialización ilegal de fauna silvestre en el país, autoridades reiteran que evitar el consumo de carne de monte (de animales silvestres) contribuye a prevenir enfermedades zoonóticas, proteger la fauna y conservar los ecosistemas.
Cada 6 de julio se conmemora el Día Mundial de las Zoonosis, una fecha que destaca la estrecha relación entre la salud de las personas, los animales y el ambiente. En este contexto, las autoridades hacen un llamado a rechazar la venta, consumo y comercialización de carne de animales silvestres, una práctica que constituye un delito ambiental y aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades entre animales y personas.
Las zoonosis son enfermedades que pueden transmitirse entre animales y seres humanos. Su aparición está relacionada con factores como la pérdida de ecosistemas, el incremento del contacto con la fauna silvestre y las condiciones en las que los animales son capturados, transportados, mantenidos y comercializados. Estas evidencias respaldan el enfoque Una Sola Salud (One Health), que reconoce que la salud humana depende también de la salud animal y de ecosistemas saludables.
En Ecuador, la campaña nacional “Alto al Tráfico de Vida Silvestre”, una iniciativa permanente de las autoridades nacionales para prevenir el tráfico y comercio ilegal de fauna silvestre en el país, promueve el rechazo a prácticas que amenazan la biodiversidad, como: la tenencia de animales silvestres como mascotas o con fines lucrativos (toma de fotografías) en actividades turísticas no autorizadas; la compra de artesanías elaboradas con partes de fauna y la comercialización de carne de especies silvestres y otros derivados como huevos, grasa, pieles, colmillos, etc.
De acuerdo con la legislación ecuatoriana, actividades como la captura, transporte, tenencia, compra y venta de especies silvestres y sus partes constitutivas, son actividades ilegales tipificadas como delitos contra la vida silvestre, y son sancionadas con penas privativas de libertad de uno a tres años (COIP – Art. 247) y sanciones económicas de hasta USD 90.000 (COA – Art. 318).
Es importante diferenciar la cacería de subsistencia, que forma parte de los medios de vida de los pueblos indígenas y comunidades amazónicas, de la cacería con fines comerciales. El problema surge cuando la fauna silvestre ingresa a cadenas de comercialización para abastecer a intermediarios, restaurantes y mercados urbanos, incrementando tanto la presión sobre las poblaciones de especies, muchas de ellas en categorías de amenazadas de extinción, así como los riesgos sanitarios para la salud pública derivados de su manipulación, transporte, venta y consumo.
En la Amazonía ecuatoriana, las autoridades han registrado casos que evidencian esta problemática, en localidades de la provincia de Orellana, donde investigaciones documentaron la comercialización de grandes volúmenes de carne de fauna silvestre destinada, principalmente, al abastecimiento de restaurantes fuera de las comunidades.
Proteger la vida silvestre también significa proteger nuestra salud. Por ello, se invita a la ciudadanía a no comprar, consumir ni comercializar carne de animales silvestres y a denunciar estas actividades cuando tenga conocimiento de ellas. Detener el tráfico de vida silvestre es una responsabilidad de todos que contribuye a conservar la biodiversidad única del Yasuní y reducir el riesgo de futuras enfermedades zoonóticas.
Para más información sobre la campaña visita: www.vidasilvestre.ec