Skip to content

Ciencia ciudadana: 10 años del conteo navideño de aves en la RBY

La Reserva de Biósfera Yasuní (RBY) fue nuevamente escenario del Conteo Navideño de Aves, una iniciativa de ciencia ciudadana que en 2025 celebró diez años de implementación continua, consolidándose como uno de los esfuerzos más importantes de monitoreo participativo de aves en la Amazonía ecuatoriana. La jornada se realizó el domingo 14 de diciembre, entre las 05:00 y las 12:00, en distintos circuitos ubicados en los cantones Francisco de Orellana y Aguarico.

El conteo fue liderado por el Parque Nacional Yasuní (PNY), con el apoyo técnico de WCS Ecuador, en coordinación con instituciones aliadas, guías locales y comunidades indígenas. A lo largo de la jornada, observadores y observadoras recorrieron rutas previamente establecidas para registrar las especies e individuos avistados, cuyos datos fueron posteriormente consolidados y cargados en la plataforma eBird, una de las bases de datos de biodiversidad más importantes a nivel global.

Durante esta edición, el Conteo Navideño de Aves en la RBY se desarrolló en cuatro circuitos principales, cada uno con características ecológicas y logísticas particulares, lo que permitió obtener un panorama amplio de la diversidad de aves presentes en la zona.

En el Circuito Coca–Yasuní, que incluyó las rutas Taracoa–Ilakucha, Tres Ríos y El Dorado–Los Mieles, participaron equipos del PNY, Conservación Internacional, guías locales y el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca. En este circuito se registraron 194 especies y 1.406 individuos, reflejando la alta diversidad avifaunística de los ecosistemas amazónicos asociados a ríos, bosques primarios y zonas de transición.

El Circuito Añangu, desarrollado en rutas de la comunidad kichwa Añangu y el puesto de control del PNY, contó con la participación directa de la comunidad local. En este espacio se registraron 69 especies y 121 individuos, destacando el rol clave de las comunidades indígenas en la conservación, monitoreo y uso sostenible de la biodiversidad dentro de la Reserva de Biósfera.

Por su parte, el Circuito Chiru Isla, que recorrió la ruta del Bloque 31 (Chiru Apaika) bajo el liderazgo del PNY, reportó 63 especies y 80 individuos. Este circuito permitió obtener información relevante en un contexto donde convergen áreas protegidas y zonas de influencia de actividades extractivas, aportando datos valiosos para la gestión y planificación del territorio.

Finalmente, el Circuito Tambococha, que incluyó las rutas Río Braga, Jatuncocha–Tambococha y el Bloque 43, y que contó con el apoyo de guías locales, registró 145 especies y 1.475 individuos, uno de los resultados más altos en número de individuos observados durante la jornada.

Metodología estandarizada para el monitoreo de aves
La metodología empleada en el Conteo Navideño de Aves de la RBY se basa en las directrices de la National Audubon Society (NAS). Para su implementación, se definieron circuitos de conteo con un punto central de referencia, delimitados por una circunferencia imaginaria de 20 kilómetros de radio, georreferenciada mediante Sistemas de Información Geográfica.

Dentro de cada circuito se establecieron rutas específicas, en las cuales se organizaron grupos de observadores de hasta diez personas. Estos equipos contaron con un periodo de hasta 24 horas para registrar el número de especies e individuos observados, priorizando el trabajo en horas de la mañana, entre las 05h30 y las 11h00, cuando la actividad de las aves es mayor.

El uso de guías de aves locales, libretas de campo, binoculares y aplicaciones digitales fue fundamental para asegurar la correcta identificación de las especies. Una vez finalizadas las jornadas, los registros fueron validados por equipos técnicos conformados por guías, especialistas y ornitólogos, quienes se encargaron de depurar, procesar y cargar la información en la base de datos de la NAS.

A través de este proceso, el Conteo Navideño de Aves en la Reserva de Biósfera Yasuní no solo genera información científica de alta calidad, sino que también fortalece la participación ciudadana, el aprendizaje colectivo y el vínculo entre conservación, turismo sostenible y gestión del territorio amazónico.